lunes, 27 de julio de 2026

Vidrio


Tomar vidrio de donde no había,
soplar puertas, ventanas, muros y pasillos,
así soplar estancias donde páramo,
soplar con años banderas blancas y cortinas,
levantar de vidrio almenas y estandartes,
alzar soplando arboledas, conticinios y colinas,
soplar también nubes, también bandadas de gorriones
y un sol, una cometa, un estanque con luna,
vaciarse de oxígeno y llenarse de ilusiones.

¿Sabe alguien cuán difícil es hacerlo todo añicos
de un solitario martillazo?

Cuánto duele el desvestido pie descalzo
de aquél que ha de desandar la ruina de ese suelo,
ya regado de vidrios una cuna de puñales,
un trillo invertido de lacerantes futuros y pasados.



lunes, 29 de mayo de 2017

mímir


si acaso la palabra es cáscara
del fruto escondido más hermoso,
así tú estás, parasiémprica muchacha,
de un  callado Yggdrásil de granadas
en todas las semillas

si muerdo o dentelleo,
si la cáscara rompo, la palabra quiebro,
más te sepo y te sé y me sabes,
parasiémprica muchacha,
a semillas de Yggdrásiles callados
adentro de granadas



lunes, 6 de julio de 2015

los diarios de tu boca


has de saber, amor, que el mundo todavía
es una guerra que estalla a diario
adentro sólo de la trinchera,
que el otro aún nos sojuzga desdentado
   uniformado de mandíbula tras los barrotes
      de esta inversa jaula que encierra a lo de afuera,
de esta habitación de bodegones por ventanas,
de esta eternidad nuestra que linda con el muro,

has de saber que todavía tenemos miedo
a no servir de nada, sí,
y aún seguimos siendo, amor, como aviones de papel
que si caídos de la mano del niño
                                                 creen que vuelan.

sabe que vivimos pendientes de lo que ha de llegar,
que percute en el tejado de la piel como una lluvia de cristales,
que el mañana es la palmada que hace llorar al hijo en el vientre,
que afuera está pasando Dios, amor, tapando el sol
                                        como una nube negra de pecados.

mas sabe también que aquí adentro los periódicos
los traes tú presos en la boca, como una dueña dada a sus perros;
                   que lo escrito en ellos sea acaso para mí, amor,
                                 todo lo que está pasando afuera.




lunes, 29 de junio de 2015

Gregoria


Tomada cualquiera de tus manos,
los dedos tan torcidos por los años y las bombas,
todavía hoy pienso en cómo era eso paradoja
de lo recto de tu amor y tu ternura,
que cada uno de tus cariños
tan quebradizos y frágiles como ramitas de alcanforero,
puestos juntos uno a uno en mi pecho como un trenzado manojo
fueran tan inquebrantables, tan longevos,
                                                   tan vertebrales.

Tu mirada, bálsamo precioso y accidental,
aún persiste aquí en la mía, menos mía estas horas
y más de ti a cada minuto del día,
pues así es también luna el reflejo de la luna en el estanque,
así persiste como una indescifrable seguridad
de lo que es bueno y lindo de este mundo que se extingue,
persiste como arrancado mascarón de Minerva
que las olas traen a vera del náufrago en la mitad del naufragio,
persiste más como mirada que como memoria, abuela,
más como un conocimiento
                       de todo lo que importó alguna vez más que nosotros mismos.

Nos dijimos que nos queríamos a pesar de innecesario,
nos dijimos casi todo,
poco quedó reservado al después, cuando la ruina,
   mas ya ves que todavía hablo solo esperando no sé qué milagro,
acaso que Dios exista el poquito rato que me lleve escribir esto
y que te llegue igual que te llegaron a la frente mis besos
                            y a los brazos mis caricias
                                 y al maltrecho oído mi llanto disfrazado de cotidianidad.

Hoy eres el silencio necesario en mis habitaciones
y en mi corazón la sangre que oxigena mis manos y mis labios
                                                     y da calor prestado a mi vida.

Te quiero tanto que voy a omitir el pretérito, yaya,
aprovecho este poquito rato en el que finjo que existe Dios y que es bueno
                                              para que puedas oírlo una innecesaria vez más.

Tanto te quiero, te querré y te quería.