martes, 23 de abril de 2013

tonto, campeón y feliz


Le había tirado un directo que habría reventado la cabeza de un quiosquero adulto o un gato gordo, uno de esos que si no matan le dejan a uno tonto, tartamudo o de memoria distraída. Pero por motivos ajenos a percepciones telepáticas pugilísticas excepcionales, el filósofo Gómez había puesto la sabiola a buen recaudo bien a la derecha de su contendiente tal vez por ver a la fémina de la primera fila de lindas antiparritas y cara de estudio mas de labios coloridos y sexuales que lo miraba afrechosa con visos de buen filote o matrimonio, y esquivando el atropello de aquel camión de bomberos de cinco dedos que venía remolcando los cien quilos de carne magra del asesino Williams, asestó de milagroso pedo un crochet siniestro y rabioso como un chumbazo ¡bam! que dirigido con una fuerza burra hacia los morros del Williams proporcional a la fuerza burra con que los morros del Williams iban hacia él dientes por fuera y echando babas color tierra y espumosas, desembocó en lo que pareció lengua de Williams hecha compota de ciruelas, confeti de incisivos y molares de Williams y la destrucción de todo hueso facial de Williams y final finalísimo de la racha imbatida de ciento cincuenta y tres  KO. y cuatro abandonos del rival de Williams. A eso se le llama en el graderío biabazo apoteósico o tener más suerte que el manco Andonga, que viene a verle la de blanco y acaba mamando poronga.

El filósofo Gómez se volvió enloquecido a la esquina con los guantes arriba todo brincos.

-Ché, Miguelón, viste, le hice explotar la boca al muy hijo de puta. Ha sido como si se me avalanzase la vida y diese la fortuna de que con la misma fuerza desbocada que a uno lo quiere engullir como Jonás al que traga ballena, le da un servidor la vuelta al drama y sale airoso más ubicado y aprendido de golpes. Ché, Miguelón, ¡ganamos, pive, ganamos, tomá estrolada! ¡Se enyetó la vida, la muy marrana!

El entrenador Mellibowsky ve muy blanco de cara que el asesino Williams se ha puesto arriba en sus dos patas algo gagá pero en plena vendetta y ya levanta la derecha como porra verduguera.

-¡¡La puta, Silvio, girate pelotudo que de esta te sodomiza el futuro o te arranca de la piojera los sueños!! ¡Que acabás en la Quinta del Ñato, gran boludo, girate!!

Y el filósofo Gómez, sin dejar de saltar guantes arriba y riendo imbécil grita:

-Dejate, Miguelón, dejate... Yo ya no enfrento, dejale que me mate, que siendo por atrás y de sorpresa, muero tonto, campeón... y feliz como perro con dos colas...



lunes, 22 de abril de 2013

la vida sabida


Volvía de enterrarla y la encontró por primera vez bajo la marquesina del doscientos que llevaba al aeropuerto. Le brillaba el pelo como una cestita de negros incendios por el solazo lírico que venía haciendo aquella noche de viernes y la cara era tan bonita, tan de actriz natural, que ni se le ocurrió mirarle escotes ni muslos, aquellos ojos tras los lentes eran como dos estrellas siderales en el escaparate de una sencilla tienda de bombones. A ella era imposible no verla ni aún estando ciego pues ya por la nariz la iba viendo uno con sólo acercarse unos metros y aún sin querer, ya uno olía las cuatro estaciones y también a cala salada y a dulce jardín y a ambas cosas juntas. Tantos nervios tenía por presentarse y no parecer todo lo imbécil que en realidad era que cuando ella le dijo que estaba embarazada, que se acostumbrara a que le dijeran papi y esas cosas cursis que don serio odiaba tanto, sonriendo amplia como un ángel de vidriera, él ni se dio cuenta ni se inmutó, sólo supo quedarse allá de pie bajo la lluvia esperándola salir de la escuela por muy tarde que fuese con expectativas de nuevo milagro porque cuando ella salía de la escuela dejaban de existir las escuelas del mundo y uno ya sólo veía edificios grises tras de su vocecita de color. Luego se abrazaban y el crío empezaba a llorar insistentemente por sentirse excluido de todo aquel amor cotidiano, así que había que ir corriendo entre risas a jugar con él a la trinidad conteniendo las lágrimas de buena pena o felicidad. A veces el niño pasaba por casa de visita muy de tanto en tanto y era raro que no apareciese justo en la mitad de uno de esos diarios actos amorosos que ella llamaba quererse y él llamaba amarse ambos dentro de un sonoro silencio y él gruñía abuelo y ella reía niña y el crío los miraba calándose los anteojos con torcido bigote como si hubiese envejecido ayer. Volvía de enterrarla y estaba tumbado en el suelo del comedor con la cabeza puesta en el balcón. Miró con ojos de animal disecado las macetas de claveles, los apartamentos clónicos, las montañas al fondo como pintadas, la intensa luz amarilla del mediodía, y allá las camisas tendidas ondeando como perfumadas banderitas blancas de Dios pero él no supo perdonar, tan sólo sentirse invento y solo y saber ya todo con certeza sin preguntarle nada a ídolos y a cosmos y morirse con ninguna vida por delante, como mueren los que todo saben.



domingo, 21 de abril de 2013

por ejemplo que el mundo significa


por ejemplo, un nocturno apartamento bellamente destruido en lo social,
la alfombra sembrada de esperma y mugrientas botellas de marca vacías sobre la mesa
como un apocalipsis
              que ha confeccionado un interiorista marica con ínfulas de perdedor intelectual,
por ejemplo que lo del mundo exterior corta como una navaja de quinqui, ¡ja!
por ejemplo que todas son nereidas putas que hieren como espinas de un rosal ¡ja!.

el escenario es una puerta dimensional a la leyenda,
                        sólo resta vomitar amargos bezoares de dignidad
y por ejemplo masturbarse y declinar diógenes y metempsicosis
                                                                a las viejas sordas y a los maniquís
para por ejemplo verse publicado y restituido en las tiendas guapas del centro comercial.

pongamos por ejemplo que eso no sirva de nada, que afuera los zombies aprendieron
a decorar el desidioso futuro postnuclear de artesano apartamento destruido en lo social
mientras se automastican los miembros, babean en rosa fucsia,
publican en arial cursiva en la sección de poesía y autoayuda que quieren cerebros
pero no cualquier cerebro
sino uno que parezca un buen trozo de mierda autocompasiva y que además sepa a corazón.




viernes, 19 de abril de 2013

dos tontitos



tras de los besos espera ese algo que de la vida ha de decirnos la cosa, esa cosa,
mas mientras nuestro beso de dos lenguas rosa y buena ignorancia
este silencio de agüita y labios dice de ti y de mí que ya vivimos,
que vos y yo vivimos, que somos vos y yo y no estamos solos,
así que no te detengas, no te separes, besa y besa a este falso ciudadano,
muás y muás y no te pares, prorroga la respuesta, esa cosa, hasta nunca.

seamos tontos, buenos y felices, mi amor, así, abrazaditos en la mitad de la pregunta.