miércoles, 30 de enero de 2013
reina
Dice tu milagro por modestia
que de azares vive,
así tu amor sencillo refulge
en el lóbrego corazón del pozo
como un agua fresca y encendida
que de ese infinito faro en la noche
dice sólo un tímido rubor.
Tan aguerrida, tan cauta
tan altiva gacela,
tan postrada pantera.
Así se saben tus imperios, Lola,
cada noche en la que inclinas
tan fámula tu cuerpo
y tan reina me besas la aurora.
martes, 29 de enero de 2013
esa inquebrantable fragilidad de ti
Ya afila el mundo su envenenada daga de significados,
la palabra mujer es una intimidad de neón púrpura,
la palabra hombre es un estruendo escondido atrás del silencio,
ya corta el mundo con su daga férrea la palabra palabra,
así la rompe en mil pedazos.
Pero tú estás dicha queda y tácita,
eres la dicotómica voz de princesa que musita la nana y el aullido,
eres el último edelweiss crecido en el despeñadero de una lengua,
eres la prueba irrefutable de que hay vida antes de la muerte,
pues eres y no eres hombre ni mujer ni nombre,
eres esa ceguera milagrosa que revela lo invisible,
eres la bella palabra de fragilidad donde se quiebra la férrea daga del mundo,
en ti se rompe en mil pedazos.
el amor
Soñaba el alma de piedra
que el amor era un cuchillo
que se iba afilando en ella.
Antonio Machado
Muere la tarde y el niño sale a poner un platito de leche a las culebras.
Las culebras muerden sus dedos y enturbian la leche de sangre y culebras.
El niño retira la leche sucia, lava su plato meticulosamente, con ternura.
Muere la noche y el muchacho sale a poner un platito de leche a las culebras.
Las culebras muerden sus dedos y enturbian la leche de sangre y culebras.
El muchacho retira la leche sucia, lava su plato meticulosamente, con ternura.
Muere la madrugada y el joven sale a poner un platito de leche a las culebras.
Las culebras muerden sus dedos y enturbian la leche de sangre y culebras.
El joven retira la leche sucia, lava su plato meticulosamente, con ternura.
Muere el crepúsculo y el hombre sale a poner un platito de leche a las culebras.
Las culebras muerden sus dedos y enturbian la leche de sangre y culebras.
El hombre retira la leche sucia, lava su plato meticulosamente, con ternura.
Nace la mañana y el viejo sale a poner un platito de leche a las culebras.
Se acerca el gato, lo lame, recorre su antebrazo con su lomo, con ternura.
Las culebras muerden culebras. El plato de leche está intacto.
El viejo es un niño.
lunes, 28 de enero de 2013
íntima carta pública a Sarco Lange
Precioso weón,
en Barcelona ha llovido ayer y las aceras leves por donde hoy descienden leves los hombres hacia el matadero huelen a vergel intensamente. Esa humedad es el milagroso perfume de la sequía, Sarco, bien lo sabes, amigo, y acostumbro poco a poco a leerte muy tarde bajo la bombilla y también a respirar mucho al sol en los patios comunitarios donde huele a ropa tendida y a pucheros. Todavía se me para regularmente el amor muy duro aunque a veces diga en voz alta cabizbajo y sin querer que por la pendiente del delirio bajan viejas que paren clavicordios y ratas bubónicas que fuman corazones de vainilla... Ellos se carcajean, los completos, los otros, el resto, los que no ríen, ya sabes, tete, amigo, germà, pero vos y yo sabemos sonriendo tristes que hay algo terrible en todo ello que es difícil de decir sin vomitar preciosas hojas caducas del árbol de la eternidad. Las palomas son horribles mutaciones de los ángeles, pero traen en sus muñones carta de ti y yo ademán de besarles las pústulas mientras la bandada se dispersa dejando cagadas todas las estatuas limpiamente históricas del parque. En Barcelona llueve tan frío a veces, germà, pero vos escribes tan bien y tan dañino que a veces ardo bajo este chaparrón de saludable ciudadanía. Quisiera llanamente hablar la poesía o acaso callar y besarte cuando llegan tus cartas, con mucha homosexualidad lírica, ternura y fraternal proximidad. Las ciudades se desmoronan de puro inexpugnables, el mundo se desmorona de pura consistencia, mas llegarán los marcianos de la locura a este cagadero de meteoritos ajardinados y encontrarán parasiémpricas letras chilenas de tinta china y a lo mejor un corazón noble que aún palpita noble y meado entre las ruinas del psiquiátrico.
No te rindas vos, capitán general de mierda y lindo soldado raso, sigue ahí en el agujero cavando que ya asoma entre la tierra húmeda del desguace el azul del cielo y alguna enterrada nube completamente loca y maravillosa que quiere descargar hacia arriba mientras vos te rompes las uñas cavando en los despojos de las flores.
Si te mueres, grita fuerte que te mueres que quiero enterarme de madrugada mirando con los ojos abiertos esa grieta en la prisión del techo. Si te mueres, escribe fuerte que te mueres una interminable antología, precioso weón de mi alma, escritor.
Te quiere hondo y de veras,
Jesús Alcalde
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