martes, 4 de diciembre de 2012

el pescador y la ola

A David Mariné


Amadeo se dejó caer en cubierta. Las olas cantaban su nana en la madera. La noche era noche tranquila y negra, las luces chispeaban en el puerto de Los Guildivernos como tímidas y quietas luciérnagas. Cruzó las patas mirando a la luna y encendió su pipa, lloraba y bebía de su botellita a ráfagas cortas de imposibles alegrías y de cuando en cuando silbaba la vieja canción de pesca acompañada por el ruido de los carretes y los chapoteos de los peces. La noche era noche tranquila y negra.

De entre todas las olas, una mostraba su línea de espuma más de plata que las otras, y a poco de estallar en la barca se retiraba un tanto y luego volvía idéntica con la vergüenza intacta y descendiendo sinuosa por el reflejo lunar. Amadeo la advirtió enseguida entre las otras olas comunes y sacó la cabeza sobre estribor escrutando el agua con los ojos enrojecidos. Abrió la boca ampliamente y dejó aflorar un trocito de oscuro amadeo.

Vino aquella ola solitaria con su larga estela de sal a quedar quieta junto a la barca y Amadeo extendió un dedo tembloroso que se adentró en el océano a través de la espuma. La ola se arremolinó complacida en su mano dejando lágrimas de mar en el dorso, en la muñeca y en el antebrazo. Amadeo esperó así un instante largo en la mitad de la noche, aquella ola y él eran lo único vivo en la inmensidad de la madrugada. Llevó después su mano al rostro y respiró profundamente como una primera bocanada de superficie después de una eterna y angustiosa zambullida. Volvió a abrir la boca ampliamente para que esta vez aflorara en lugar de oscuros amadeos un sutil y luminoso siseo de oleaje. Luego aquella ola retrocedió despacio. Como un sueño ligero desapareció con el alba dejando al pescador convertido en caracola.

La noche era aurora tranquila y clara.


5 comentarios:

  1. eres tú el que me arropa cada vez que me dejo caer en cubierta?.
    eres tú quién dice lamentos como dice torturas, quién desriza los cabellos de las damas con sus manos de botín?, quién acuna a la poesía -como dulce sueño de recién nacido-sobre sus rodillas prendidas de heroicidad?
    si eres tú, dichoso laboratorio de mis entrañas, entonces permíteme decirte que te quiero.
    gracias Chus es una prodigiosa preciosidad.

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  2. pd: doy por sentado que la ola se llama Jeanne Hébuterne.

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    1. Yo también te quiero. Y además te necesito.

      Un beso, mi tete.

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  3. Un deleite de texto, simple, necesario, la comunión del hombre con su entorno

    Saludos

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  4. Quien fuese silencioso llaüt que goza del deleite de contemplar tan bello encuentro. Es para que se te abrace hasta que te cruja la espalda Chus, es bellisimo
    Un besote

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