En el sueño toma el hombre la vida de su mano como una mujer esquiva. Sus ojos dicen ojos y él lee en lo profundo una metáfora que signifique, él no está dispuesto a ver ojos en aquellos ojos que miran mirando, él necesita un cuerpo que no termine. Así, si la besa la posee y si la posee existe y es completamente suya, mas si ella accede es dadivosa y fácil y si lucha a puro mordisco es veladamente deseosa y él cierra los ojos y los abre y vuelve a inquirir con nuevos ojos que aguardan nuevas y exclusivas revelaciones. Él no está dispuesto a saber su nombre pues eso lleva a la rutina de nombrarla y no intuirla mas pregunta e inquiere y acto seguido habla y acalla la respuesta con la digna genuflexión de una filosofía que prudentemente mantenga una distancia eterna con el conocimiento. Él sueña aún despierto que la vida es una mujer esquiva pero pretende el abrazo mientras duerme. Si la ama, quiere que lo ame, si lo ama, quiere saber qué oculta e inquiere y acto seguido habla y acalla la respuesta. Él ya se acaba y lo sabe y patalea con pueril talante artístico porque cree en el arte y en lo que no se muestra pues así se esconde el hombre esquivo de lo que revela al hombre.
domingo, 7 de abril de 2013
jueves, 4 de abril de 2013
nana de la carretera
Por la larga carretera, mi niña,
los automóviles son
como gordas obedientes hormigas obrero
que no saben a dónde van tan rápidas y tan en piña,
sobre la más gorda de todas mi corazón
es pulpita de melocotón
camino del hormiguero,
¡ay! qué miedo, amor.
No te duermas, que no,
no te duermas, por favor,
permanece despierta, mi niña,
con tus dos lupitas de sol,
si te duermes
las hormigas rápido y en piña
se comerán ¡ay! qué miedo, mi corazón.
martes, 2 de abril de 2013
eh, oiga, usted, señor
Señor, usted, sí, usted, ¿quiere usted un poema de mierda?
mire usted qué bien no existo,
mi sombra es la negra cana de los muros,
señor, ¿quiere usted raras palabras que dicen que usted es otro?,
vamos, venga, alcáncelas ahora que caen de mis bolsillos mordidos,
esta dice que motel de carretera y esta que coñito jazz
y esta que yerros en cruz en plash de Nogmandí
como medias de rejilla
y esta dice que fok mi, beibi es como decir te quiero
igual lo mismo, señor,
pero después de entenderlo todo y no querer ya una mierda,
esta dice que antes más que ahora y también nombrecitos de genio
y algún que otro suicidio fundamental,
mire, esta que el sexo es un insecto gordo de alas de ninfa
que a veces mata picando en el corazón,
y esta que brilla tanto dice
que nos vamos a morir todos los gloriosos calaveros
sin vivir a tope
ni ser c-o-m-p-r-e-n-d-i-d-o-s,
así mismo lo dice,
señor, ¿quiere usted un poema de mierda?,
le puedo hacer con él un pingüino,
un fénix o un hipopótamo rosa,
mire cómo ríe su nene subnormal, se lame la lengua gorda,
quiere esnifarse el pingüino, el fénix y el hipopótamo,
a su señora empiezan a venirle arcadas de mirarme los tumores
aunque también a erizársele los pezones y mojar el algodón,
pero señor, no llore, aún nadie se dio cuenta de que usted me vio,
pise mi gorra y desaparezca por el cruce del parque.
Señor, usted, sí, usted, ¿quiere usted un poema de mierda?
domingo, 31 de marzo de 2013
el tiempo de ti
Tu cuerpo es de otro tiempo distinto al mío.
Bajo la bata tus pies y manos descienden de un trópico al que nunca adiviné enteramente los caminos y en la piel de tus lugares la sangre se agolpa contenida como ingrávidas y naturales llamas de férreos hornos forjados revelando el torrente de vida que adentro tuyo pugna desesperadamente por salir y gritarle a la muerte que se aleje, que aún no se llegue. Así acalla tu joven silencio, dormida tú, la voz grave de la vieja desesperanza.
Mi cuerpo es de otro tiempo distinto al tuyo.
En mí tan sólo existen las apagadas lámparas de una fiesta desierta que en su negra sombra acoje el imposible fulgor de la plata y de las copas vacías y mis ojos pesan tanto de su fardo de fotografías sepia que son dos meras bayas húmedas en el linde de caer de un seco arbusto que arde a puro sol. Pero a ti me tiendo y mientras duermes beso apaciguado esa piel tuya que contiene luminosas y desbocadas primaveras como un reo enfermo de esperanza que reposa su mejilla en el regazo frío de sus cuatro muros auscultando el arrullo de esas ramas de abedul que el viento mece afuera en los parques libres del sueño.
Tu cuerpo es de otro tiempo distinto al mío, mi amor, acá las horas son quebradas cáscaras de huevo allá donde las aves vuelan majestuosas demasiado arriba. Acá los días son esponjas que envuelven a un hombre y van robando una a una sus lágrimas como ladrones sutiles y cada vez que se parte mi alma si cerrando los ojos al besarte teme herida de soledad al aire inhabitado ya no soy capaz de llorar. Una vez lloré cuando fui nube oscura llena de un cauce de blanca poesía y allá estaba tu cuerpo de otro tiempo buscando en el cielo un futuro de alas doradas. Ahora estás tan empapada pendida de este cuerpo mío también de un tiempo distinto y yo quiero secarte bebiéndote despacio, como un manantial de mí que a ti y a mí regresa limpiándonos a ambos de la mugre perfumada de nosotros mismos. Así te abrazo y beso mientras duermes y en la mitad de mi loco amor te hago eterna para que vivas siempre así en mi tiempo como en otro tiempo mejor.
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