miércoles, 26 de septiembre de 2012

bella fractura de mí


Sobre las cornisas grises
del juzgado
tu cuerpo desnudo
estira los brazos
y se precipita
con un tirabuzón a las aceras
cada tarde
cada
tarde
cerca de la Estación de Francia.

Ignoro los porqués de ese cemento
que te deja hendirte limpiamente
en el mundo explicable
chapaleando en el asfalto
como piscina vacía
que hace de su núcleo sólido
estanque
y motea de ciudades
los primeros brotes de un jardín
inexistente
crecido abajo de mí,
también el porqué
de tus evanescentes presencias diarias,
ese fantasma de lo vivo
al que nombro en voz baja
cuando una ventisca
hace zozobrar ruidosamente
las persianas de mi dormitorio,
ulula
y dejando a nadie tras de sí
tumba las macetas del balcón.

¿Es esta la belleza que van a deparar
las horas que le restan a la vida?

Observo con la perspicacia de un crío
entendiendo a medias las claves
de las apariciones.
Así te he visto a veces
descender
por una escalera de reflejos
precedida por el polen animal
que imponen a este cívico oxígeno
las copas sencillas de los tilos
del Passeig dels Til-lers,
y otras veces te he visto
antecederme
como una reminiscencia mejor
de mis propios paseos
dictando un nuevo sendero
a través de ese largo muro
culminado en vidrios rotos.
Creyendo verte.

Y nunca he preguntado
por qué de ti.

Por qué la lluvia.

Alzar el rostro
desprovisto de la duda
cada vez
cada
vez
y sentir esas primeras gotas,
la humedad de lo que aconteció
o no acontece en la tierra.
Lo que no sucede y luego queda adherido
a mis camisas como un olor,
como una imprecisa cicatriz
que borra
el agua jabonosa
de una ducha
y que de nuevo emerge
como arena que la Tierra escupe
y el cuerpo acoge.

Acaso la belleza que van a deparar
las horas que le restan a la vida.

Mi vida.

Y mi corazón como un huevo salvaje
que ya cruje en los altos nidos de la ciudad,
aunque a la ciudad no importe.

18 comentarios:

  1. muy bello
    me pregunto qué clase de viento en los ojos cuando escribiste esa fractura de septiembre

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    1. Muchas gracias, Mareva. El viento en mis ojos es aquel que, tras cerrarlos largo tiempo y luego abrirlos, trae consigo esas extrañas orlas violetas suspendidas que olvidó el sol en la sombra.

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  2. Y llega, y nos impregna. Absorbemos el olor entrañable y queda. Se seca, vuelve y no, porque nunca es la misma. No sólo lluvia actúa como tal.
    Se está bien en esta nueva habitación donde has tirado los tabiques.
    Besos!

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    1. Tuya es también esta habitación, Capitán. Sé bienvenida. Besos también y muchísimas gracias.

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  3. No son vientos, son movimientos veloces que remueven todo a tu alrededor, porque hay por qués que no tienen respuesta mas allá de impresiones o sensaciones. Y yo creo que le importa, a la ciudad le importa y cuando emerjas mirará hacia arriba, debe hacerlo.
    Un beso, te has hecho de rogar pero ha valido la pena.
    Un beso

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    1. Yo creo que a la ciudad le importa entre poco y nada, Carolina. Pero que te importe a ti es un regalo suficiente. Un beso. T'estimo molt.

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  4. Miré a la protagonista volar sola, luego fueron dos las que planeaban (porque planeaban) en el aire, luego fueron diez, cuarenta, cien, mil, dos millones y todo era una plaga de hermosas ninfas atravesando lo que nosotros entendemos por cordura.

    Abrazos Chus.

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    1. Que hermosa bola de cristal esa que cambia la nieve artificial por las musas, Sarco. Para venderla de recuerdo en los aeropuertos de ninguna parte.

      Un abrazo.

      PD. Un comentario bellísimo, Sarco. Para que luego digan. Muchas gracias.

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  5. "Acaso la belleza que van a deparar
    las horas que le restan a la vida.

    Mi vida."

    Maestro. Todo lo que puedo decirte. Y a mí me encantas. Suficiente.

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    1. Eres un sol, Eleanor. Muchísimas gracias, muchacha. Hoy tus palabras me llegan especialmente. Un fuerte abrazo.

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  6. Si éstas son las bellezas que va a deparar tu escritura a los pobres mortales, creo que podremos tener una mejor calidad de vida, lo que reste de ella. Un abrazo.

    Ps: esa frase conmueve, pero el conjunto es una maravilla.

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    1. Te lo agradezco mucho, Darío. Te deseo una calidad de vida en consonancia a tu amabilidad. Otro abrazo.

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  7. Cada tarde
    cada
    tarde

    Cada vez
    cada
    vez

    Que preciosidad. Al leerlo se apaga una en la frase, y en las palabras.

    Y nunca he preguntado por qué de ti
    Por qué de la lluvia ...

    Eso es hermoso, muy hermoso.

    Besos

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    1. Muchas gracias, Ale. Lo que es hermoso es contar con tus comentarios. De verdad muy agradecido. Más besos para ti.

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    2. Precioso, sin palabras.
      Me dejas sin palbras.
      Muy bonito.

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    3. Muchas gracias, Amapola. Bienvenida.

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