jueves, 20 de septiembre de 2012

el mejor de los mundos posibles


Como cada día Cándido sube los cuatro pisos de casa de Imya y golpea tres veces a la puerta. Sofía abre cómo está usté', señor Márquez, qué pronto llega usté hoy pa' ser lunes, pase, pase y Cándido pasa. Siempre le sobrecoge la oscuridad del apartamento, a veces tiene que dejar a tientas el abrigo en el recibidor y adentrarse tanteando los marcos con las manos por delante como un ciego reciente, a Imya le molesta la luz. A Imya le molesta ya todo, pobre Imya. Siempre la encuentra enfrente de la ventana mirando quién sabe qué en el patio. A Cándido le parece que nada, Sofía siempre dice sonriendo allá está doña Kuznetsova con sus fantasmas, y Cándido le tiende otra sonrisa igual asintiendo cómplice pero en realidad no, en realidad ya se está muriendo otro poquito. Luego Imya no le va a conocer, le va decir que vino papá a verla y le dijo que ese novio que tenía, el tal Márquez, no aparece, que ese se borró a la mínima en cuanto vinieron mal dadas, y luego dice que usted quién es, que qué quiere, que se parece usted a un novio que tuve que dice papá que se borró a la mínima en cuanto vinieron mal dadas. Y Cándido se muere como cada día y recoge el abrigo y dice adiós Sofía y Sofía dice adiós señor Márquez vaya usté' con Dios.

Y así martes y miércoles y jueves y viernes y fines de semana y cada mes y cada año desde hace veinte. Cándido Márquez sube los cuatro pisos de casa de Imya y golpea tres veces a la puerta y entra y Sofía abre cómo está usté' señor Márquez y Imya que vino papá y le dijo que el novio aquel el tal Márquez que no aparece que se borró a la mínima que vinieron mal dadas y Cándido se muere y coge el abrigo y se va. Y así veinte inviernos y veinte primaveras y veinte otoños y veinte veranos.

Pero un jueves 19 de marzo Imya no está delante de la ventana, está en la habitación probándose un vestido de flores violetas y Cándido se queda helado sin ni siquiera sacarse el dichoso abrigo, de pie en el comedor mirándola a traves de la puerta entreabierta. Y ella sale como muy contenta y dice Cándido, mi amor, has venido y al otro se le parte algo adentro pero no reacciona. Y luego Imya Kuznetsova toma a Cándido Márquez por las mejillas y lo besa muy largo y muy lento y después le dice que papá siempre le dice que él no iba a venir que se borró a la mínima que vinieron mal dadas pero que ella sabía que si no venía era por alguna cosa importante porque ella siempre ha sabido que él la amaba y que lo esperaba siempre cada día delante de la ventana del patio esperando verle aparecer y que lo hubiera esperado siempre ty maya lyubof' na fsyu zhizn'. Y Cándido, por primera vez después de veinte años, ese día no se muere mientras besa entre lágrimas la mano de su esposa.

12 comentarios:

  1. Uf! me ha dolido!
    Qué bonito Jesús... como todo lo que escribes.

    Gracias...

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    1. Vaya, muchas gracias a ti, Nagore. Es muy halagador lo que me dices. Gracias, de verdad.

      Lo siento por eso del daño.

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  2. Perdona Jesús, estoy borracho, sólo capto que Cándido tiene ganas de orinarle encima a la niña, pero no me atrevo a comentar nada, no sé, no sé nada.

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    1. E... jajaja ... No sé, Sarco. yo no sé qué responder. Jajaja

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  3. mi abuela murió de alzheimer. ¿sabes? ella no conocía a nadie, pero a nadie de nadie. excepto a mí. hasta su último día de vida, supo quién era yo. ella fue la persona que me crió hasta mis cuatro años de edad porque mi madre trabajaba.
    créeme Chus, que este texto me toca en lo profundo. exactamente así es. mi abuela también se quedaba horas y horas con la mirada perdida.
    y aunque hace ya, siete años que partió, la sigo extrañando y necesitando mucho. ella era la ÚNICA persona de mi familia que me amaba. (exceptuando mi hija, claro)

    pero che Chus!!! que se me escapan las lágrimas.
    y yo que venía a decirte que ahí en mi página había una cosita...
    al lado de este inmenso texto, lo mío es sólo un mensaje en el sobrecito de azúcar.

    un beso. o dos.

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    1. Me ha gustado mucho tu escrito de Barcelona, Eleanor. De "sobrecito de azúcar" nada. Es un texto sincero lleno de buenos anhelos y nada pretencioso, como todo lo que escribes.

      Con respecto a este mío, me preocupaba tratar el tema de la enfermedad mental por no resultar muy frívolo o efectista. No estaba pensando en el Alzheimer concretamente, cualquier trastorno relacionado con pérdidas fuertes de memoria hubiera sido adecuado, no quería centrarme en eso sino más en el mensaje de fondo. Me tranquiliza ver que alguien que ha vivido eso de cerca no sólo no haya visto el texto como un artificio sino que además se haya conmovido de la forma en que tú lo has hecho.

      Un beso, Eleanor. Te mando fuerzas, ánimo y mucho cariño.

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  4. Ese renacer de los dos valió los 20 años de morir un poco cada día. Sí todos y cada uno de ellos valieron ese dia entero. Es bellisimo. Un beso grande Chus

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  5. De nuevo la esperanza.

    Más que la capacidad de imaginar días mejores,
    la alimentó de amor y recuerdo.

    Besos



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    1. Gracias, Ale. Besos para ti también. Y un mucho de esperanza.

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  6. precioso, Chus, precioso.
    un momento que cura 20 años.
    abrazos mil.

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    1. Gracias, jefe. Momentos, momentos... que lo duran todo. Otros mil pa' ti.

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