viernes, 28 de septiembre de 2012

crisantemo que enferma de amapolas


Otra mañana
lleva sobre sí el océano de Barcelona
un otro sol
finamente hilado
extendido a lo largo de su oleaje
          como el destello clandestino
          en los oropeles
          de un precioso vestido de noche
          durante sus quietas horas de armario,

acaso devanado
laboriosamente
tarde a tarde
pueda constituir algún día
un otro sol
que hacer brillar
sobre los vacíos pesqueros
que regresan entrado el ocaso
          a los puertos
          de aquí adentro,
         
          el desierto de las flores.

Y tal vez
que sea ese otro sol no tan de veras
          el que nos salve definitivamente del frío.

De igual forma
el saludo amable de las vecinas,
las díscolas cercanías en el tranvía repleto,
el aroma a ayeres de una blusa,
la nana en la voz familiar de una desconocida,
la lectura coincidente de aquella señorita del vagón,
los silencios que hacen festivos a los ascensores,
este bello afuera que encierra mi pecho,

acaso recogido laboriosamente
todo ello
tarde a tarde
pueda constituir algún día
un otro ella
que tienda su mano,
una ternura o compañía
sobre el vacío cuerpo
que regresa
entrado el ocaso
          a los hogares
          de aquí adentro,
         
          el desierto de las flores.

Y tal vez
que sea ese otro ella no tan de veras
          el que me salve definitivamente de ti.

17 comentarios:

  1. Precioso! los últimos versos una auténtica maravilla.

    Besos.

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  2. Se desliza uno suavemente en ese rezo, de certeras puntadas que hilbanan una tras otra un posible no tan imposible.
    Es bellisimo chus, suave y delicado.
    Un beso

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  3. Que nos vista y que nos salve, y las manos no se asusten cuando las pupilas crezcan.
    Melódico, sereno. Me ha encantado, voy por la cuarta...
    Besos, Chus.

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    1. Las manos han de hacer siempre honor a las pupilas, sino entraremos en guerra con nosotros mismos hasta derrotarnos.

      Muchas gracias, Capitán. Siéntete libre de una quinta y una sexta. Voy a agradecerte todas.

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  4. Vamos a tomarnos unas copas la otra ella con los otros nosotros y dejemos a los otros ellos con sus chulos y sus ataques de miopía.

    Besos.

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  5. primero: me encanta. muchísimo Chus.
    y segundo: ¿sabes qué me siento absolutamente identificada en estas letras? si supieras... estoy juntando los pedacitos del corazón que se me acaba de salir del pecho y estrellarse en el suelo...

    un beso. o dos.

    pd: te quiero mucho. muchísimo tal vez, más de lo que alguna vez podría querer...

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    1. Eleanor, bonita, espero hayas encontrado todos los pedazos y hayas rearmado ese corazón tuyo. Sería una pena no contar ya más con él. Tus palabras, como siempre, son el regalo más bonito. Te beso.

      ---

      Amapola, muchas gracias. Besos para ti también.

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  6. una comparación lúcida y bella a rabiar.
    todos los soles alumbran y calientan. los de veras y los no tan de veras. lo sabe el frío.
    abrazo gordo.

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    1. Y lo sabes tú, Antero. Otro abrazo, monstruo. Muchas gracias.

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  7. Son las pequeñas coincidencias cotidianas, los detalles y esos otros reflejos como espejos de sol, lo que parece enfermar a los crisantemos de amapolas. Lo que nos salva.

    Y algún día ese otro ella te salvará del frío, como algunos otros en otras ocasiones.

    Es lo que cuentas y como lo cuentas.
    Es el sentimiento y como nos llega.
    Es emoción.

    Besos Jesús

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    1. Besos, Ale. Muchas gracias por tus palabras, de corazón.

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  8. Entonces yo no me salvo Jesús: no sé mentir. O será que no hay otro él.
    No sé como lo haces pero siempre llegas en el momento justo, j....

    Aún así te mando un beso. Aunque este crisantemo me siga doliendo -como a Imya- y logre alcanzar un minuto de lucidez dentro de veinte años.

    P.D yo es que junto uno poema con otro y me los creo todos, seré tonta... :)

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    1. Créetelos todos, por favor. Son ciertos. No obstante, siento mucho que esta flor haya sido cortante, llevaba intención de jardín...

      Muchas gracias, Nagore. Besos.

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