viernes, 16 de noviembre de 2012

parasiémprica muchacha

DRAMATIS PERSONAE:

El padre Antero, cura del anacronópete.
Clara Linares, no la hay más bonita.
David Mariné, poeta de la herrumbre.



Acto II


El padre Antero abre la puerta de la panadería, que deja tras de sí un son de cascabeles. La estancia se encuentra iluminada de ámbar y amarillos, el sol entra vehemente por el escaparate donde todo tipo de dulces y panes siembran el aire de un agradable olor a mantequilla.

Clara Linares está de espaldas maniobrando en los hornos, bajo el gorrito le asoman tres mechones como tres mañanas claras. El padre Antero se descubre y carraspea.

-Buenos días, rubia.

Clara Linares se vuelve despacio con las manos todavía en las harinas. Los ojos son dos cielos de Dios. Al padre Antero se le vienen las bellezas al cielo de la boca.

-Uy, Miguelito, que no te había oído entrar. ¿Cómo tú por aquí tan pronto?

El padre Antero da la vuelta al mostrador levantando la compuerta y se acerca a Clara, que empieza ya a ruborizarse. La coge del codo con ternura y por primera vez en veinte años la mira a los ojos.

-Tenemos que hablar. ¿Podemos pasar a la trastienda?

Clara asiente con la cabeza sin hablar, y sin hablar gira la llave de la puerta y hace pasar a Antero al pequeño cuarto del almacén. Luego cierra tras de sí y queda con la espalda contra la misma puerta.

-¿Qué pasa, Miguel? Me estás asustando.

Antero no dice nada, la mira largamente como quien ve pasar el ocaso, parece conmovido. Clara Linares advierte que el cabello de Miguel Antero es negro azabache sin ni una sola cana a la vista, el alzacuellos ha desaparecido para dejar paso a la camisa blanca de labrar con sus bonitos lamparones de tierra. La puerta de la trastienda es ahora un olivo frente a la huerta, la panadería un campo. En la mitad del desconcierto Miguel Antero besa a Clara Linares en la boca, que ya no es la boca, es Clara Linares toda ella, y el beso dura una larga eternidad. Luego Miguel Antero aparta sus dieciséis años de trémulo despertar del cuerpo conmovido de Clara Linares y la mira a los ojos.

-Nos han escrito, Clarita. Tú y Yo no somos, niña. Somos un invento.

-¿Qué dices, hombre de Dios? tú has bebido...

-Que no, Clarita, que no... Que no somos, niña. Que no somos.

-¿Pero qué dices Miguel, cómo va a ser un invento este beso y este tacto? ¿Y los años? ¿Y el silencio? ¿Y los daños? Tú, yo, esta mala vida... No te creo. No te creo. Lo dices para dañarme. Eres malo.

-Que no, princesa, que no, que nos han escrito, que no somos. Que tú y yo no somos, niña. Que no somos.

Clara Linares se pone las manos en la cara y se echa a llorar. El padre Antero se calza la boina y se ajusta el alzacuellos. Despacio va saliendo de la trastienda oliendo a mantequilla y embobado en ámbar. Abre la botella del bolsillo. Clara sale entonces visiblemente afectada, más bonita que una aurora.

-Miguel, Miguel... ¿Vendrás mañana?

-Cada puto día de Dios, niña. -glugluglú-  Cada puto día de Dios.

Y cierra la puerta de la panadería dejando tras de sí un bonito son de cascabeles.



Entreacto



El padre Antero sale a la plaza de Corbentraz, donde el biruji ya va arrugando a los chuchos y a las viejas. Se aprieta la bufanda. Un tipo guapo de unos cuarenta está en un banco leyendo mariconadas con las patas cruzadas y fumando paraísos.

-Oiga joven, joven...

-Sí, diga padre. Buenos días.

-Buenos días joven. Le quería yo preguntar si no es indiscrección... si le han escrito a usted.

-¿Cómo que si me han escrito?

-Sí, sí -glugluglú- que si es usted ficción de mierda. Que si se lo han inventao.

-Ah, no. qué va... Yo soy poeta, padre.

El padre Antero lo mira de soslayo desde un trago largo de profesional.

-La puta de Dios. Este pueblo es el descojone.- glugluglú.


13 comentarios:

  1. Felicidades, David Mariné Pérez. Sin ti esto es sólo vivir. Cumple mil más.

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  2. Este Padre Antero cada día se me hace más entrañable, con ese sinvivir.
    Cierto que se me antojaba un affaire enharinado, claro que Roma no se hizo en un día.
    Y el de las patas cruzadas, así como que con él no va la cosa...
    En fin, Jesús, en fin...
    Besos a tus sienes esta vez. Y ya que vengo, felicidades múltiples al intemperado.

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    1. Roma no se hizo en un día, cierto. Tan divertido era hacerla.

      Muchas gracias. Besos a los dedos que han escrito este halago, Capitana. A los veinte.

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  3. Lo vi, maldita sea, vi a ese guapo joven de cuarenta y tantos fumando paraísos y leyendo revistas de dudosa reputación. Él no es invento de nadie, es uno de los cinco que existe. Son cinco, Alcalde, son cinco y tienen un plan.

    Abrazos ya!.

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    1. Semos, que diría el maestro Antero. Y eso lo es todo a estas alturas del desastre.

      Abrazos, Sarco. Ya y después también.

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  4. Y Ahora amigo Gessú Sindaco, ahora llegan a mis oidos que pretendes ser Dios, inventando mundos donde manejas como títeres a las pobres gentes del pueblo. Gesú... vecchio amico, mis muchachos están nerviosos, me cuentan rumores de que tienes una banda... Gesú siempre te he respetado como hombre honrado y justo, pero si tus chicos empiezan a crear problemas en el territorio dejarás de estar bajo mi protección. Y ahora bésame en señal de amistad y respeto... vuelve a mi fiesta, toma algo de pastel y se un buen chico.
    Un beso inmenso en cada mejilla agarrando con ambas manos tu cuello

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    1. Nunca me fuí de tu fiesta, Carolina. Que sepas que casi me haces llorar con este comentario. Eres la primera mujer que ha sufrido en el alma los miedos de mi madre, y eso me acerca aún más a ti en este día.

      Ya sabes que te aprecio tanto tanto. Prometo ser siempre ese hombre honrado y justo, aunque sea tan sólo por no decepcionarte. Un beso filial.

      Gracias de corazón por preocuparte así por mí. De verdad, muchas gracias.

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    1. Muchas gracias, Horacio.

      Por cierto, mi amigo del alma me anda hablando muy bien de tus letras, a las que no he tenido ocasión de dedicarles el tiempo debido. Tengo pendiente una visita muy a fondo por tu casa. Prometo escribirte con mis impresiones.

      Un fuerte abrazo.

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  6. seamos realistas: tú sabes que yo no cumpliré mil más y yo sé que este es el mejor regalo que podías hacerme. la amistad que me ofreces cada día, atemporal e incondicional, sólo personas como tú son capaces de entregarla y eso es lo que te hace único Chus, exclusivo, y a la vez tan querido y respetado por mí. no dejemos marchitar jamás estas palabras, es nuestra obligación, debemos defenderlas con uñs y dientes si es preciso, ante todo y ante todos, nuestras palabras de vino y hachis, noches en donde te pienso y días en los que me buscas. amigo, hermano, compañero, madrugas mucho y eso...eso no es bueno.
    te quiero tete. muchas gracias.

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    1. De nada, querido amigo. De todas formas, no tiene ningún mérito esa amistad incondicional de la que hablas. ¿Dónde iba a encontrar yo otro David Mariné en este despropósito de planeta? Es puro egoísmo, no creas...

      Pero sí. Te quiero tanto, amigo. Te quiero tanto. Verte bien es estar bien yo, tanto te quiero.

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  7. ¡¡¡ME ESTÁ ENCANTANDO!!! mucho!!!

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    1. Y a mí me encanta mucho que te encante, Nagore. De corazón te lo digo.

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